sábado, 31 de octubre de 2009

cadáveres (poco) exquisitos


Mientras decía - Por Jesucristo -Isabél Sarli

Contaba con que -  emanaba por - la popa

Palabras para - compensar la falta - cuando no - copulaban

Porque sabía - como Frida Calo sabía - quienes lo hicieron - mas Floricieta - pensaba en comprar - mucha música estridente

jueves, 29 de octubre de 2009

Entre (el) Azar

No creía que fuese fácil descubrir que misterios ocultabas bajo tus ojos. A decir verdad, aun no creo haberlos descubierto totalmente.
Te miro y sigo preguntándome hasta que punto puedo seguir sin lastimarme.
Es que en estos momentos es cuando más pienso, como cuando nos soltábamos y nada era lo que aparentaba, podíamos pasarnos horas recorriendo nuestras comisuras, las pequeñas cicatrices de los labios azotados por el viento. Los dedos entrelazándose entre el cabello, entre si, piel con piel; y aun así no sabía que querías decirme, ni como, ni cuando.

No era tan perfecto como todos creían al verlo, la perfección es algo que no se consigue si no se llega a un mutuo acuerdo, y en este caso no había nada que acordar. Simplemente pasábamos las horas que nos regalábamos, parando el tiempo, desligándonos del hoy y mucho más del ayer. No había acuerdos, ni puntos en común, ni discusiones, ni problemas, simplemente no había un estado al cual hacer referencia.

Y tal vez ese era el acuerdo, que no hubiese ninguno, que simplemente fuese como quería ser, que el destino o el azar rigiera lo que al tiempo no se le era permitido.


martes, 27 de octubre de 2009

Julio, mi tan querido Julio...


No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dalos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rópeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
Lo que nadie te pide: las espinas
Hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre

viernes, 23 de octubre de 2009

Libre albedrio de palabras cruzadas





Tiempo
Espacio
Lugar
Andar
Amar
Ser
Estar
Parecer
Placer
Hacer
Destruir
Entender
Dirección
Camino
Sonido
Ambiente
Pulso
Pulsar
Quasar
Estrella
Abismo
Explosión
Sentidos
Alerta
Contradicción
Contrapunto
Contrario
Par
Por
Anverso
Reverso
Espalda
Cuello
Luz
Cámara
Aire
Frío
Viento
Vacío
Amor
Amar
Andar
Pasar
Tiempo

martes, 20 de octubre de 2009

Gira el mundo conmigo en él.

Algunas veces quiero evitar pensar en todos los supuestos que hay detrás de las cosas que pasan (y las que no). Los por qué y por qué no. Hacer de cuenta que no se nada, que no hay preconceptos ni lugares comunes, y solamente dejar que las cosas fluyan en la realidad como en cada pensamiento y especulación.
Algunas veces quiero dejar de especular con cada palabra y cada gesto, quiero dejar de pensar como pienso, borrar de mi cabeza todo recuerdo que me haga dudar de hacer lo que creo que no es moralmente correcto (o si) pero si personalmente, borrar ese miedo al error, a la falta de oportunidad, a la negativa misma dada por mi desde un principio...
Es un poco cínico negarme a mi misma las cosas por temor a la negación,  y eso que el masoquismo no es de mi estilo favorito...
Algunas veces creo que me paso de tonta...
No nena, no tenés las cosas tan claritas como crees, date cuenta que el mundo gira y vos girás en él.....

domingo, 18 de octubre de 2009

Especie

Fuimos capaces de mucho más que esto.
Fuimos herederos de una eternidad,
una fortuna incalculable.
Fuimos tan perfectamente adecuados a la irrealidad,
No nos era posible vivir en el hastío.
No comprendíamos las formas aparentes de simulación,
los aires de ambigüedad que azotaban nuestros cuerpos,
los sonidos, crudos, entrando por cada poro.
Y la piel, se estremecía a cada instante.
Escapar de nuestra pequeña cárcel de celuloide,
Ver el mundo sin cortes arbitrarios,
Lo bueno y lo malo.
Lo perfecto y lo devastadoramente inacabado,
Cada rincón se nos presentaba con toda su magia y su miseria
Y los ojos brillaban.
Y los sentidos estaban alterándose.
La magnificencia de las luces que viajaban entre corrientes de aromas nuevos, y sonidos que disparaban mil y un sentidos jamás imaginados.
Sentir con la punta de los dedos la arena.
La luna y las estrellas,
la inmensidad a cambio de una eternidad,
¿Qué importaba perderlo todo?
Un instante valía más que mil años dentro de una capsula de cristal
Y ahí, sentir por primera vez lo que es rozar con los labios una mejilla
Estremecerse de pies a cabeza,
El escalofrío,
El primero de muchos…
Sentir todo lo que nunca sentiste
Vivir para siempre la extinción de la especie.


30 jul 2008.

sábado, 17 de octubre de 2009

Jugar a la rayuela no es tan solo un juego de niños...




Cuanta belleza Julio!!!

Instrucciones para Agosto

Cuando me mires y preguntes que fue lo que nos pasó, voy a poder responderte sin ningún cambio notable en mi cara. Voy a mirarte con los mismos ojos verdes con los que te miré la primera vez, igual de estáticos e inexpresivos. Voy a mover la boca de la misma manera, y se va a volver a marcar ese surco en el medio de mi labio inferior. Voy a mover las manos y a gesticular como antes, mis dedos largos se van a volver a entrelazar y a soltarse. Mis cortas uñas y rojas van a dibujar figuras abstractas llenas de simbolismos, como hace tanto tiempo atrás. El flequillo va a volver a caer sobre mi cara y lo voy a correr con un movimiento de cabeza sutil. Y voy a cerrar los ojos y a abrirlos con mis pestañas largas y una lentitud casi sinfónica. Voy a suspirar por momentos, a dejar salir una pequeña cantidad de aire por mi boca muy levemente abierta, haciendo que los labios rojos parezcan más gruesos. Y voy a dejar que salga más aire por mi pequeña nariz, con la que jugabas tanto.
Voy a ponerme los aros que me regalaste, esos que hacían juego con mis ojos, y piruetas con mi cuello. El mismo cuello que pasabas horas mirando, tocando y besando suavemente. No, voy a ponerme un solo aro. Solo tengo uno, el otro creo que lo perdí alguna vez. Y voy a usar el vestido tejido blanco, el que dejaba mi espalda al descubierto, y que hacia que me dejaras caminar delante de ti solo para mirarla. Con los zapatos amarillos de taco altísimo, que hacia juego con la pequeña cartera de cadena, los que hacían que me vieras como una reina en un pedestal.
No voy a maquillarme mucho, te gustaba al natural, con un pequeño brillo verde en mis ojos, y mis mejillas rosadas como era costumbre al verte. No voy a usar labial, me acuerdo como te molestaba que tu boca quedase roja después de cada beso, y aun así nos reíamos hasta el cansancio.
Voy a ir 20 minutos tarde, porque siempre me gustó hacerte esperar, y ver al llegar como cambiaba tu cara de hastió a serenidad. Voy a estar fumando un cigarrillo rubio, y a exhalar el humo unos metros antes de llegar a vos, para que no te lastime los ojos.
Voy a caminar lento y pausado, y siempre mirándote a los ojos. Voy a poner mi mano derecha en tu hombro y estirar mi cuello sutilmente hasta tu mejilla, y voy a besarla, casi llegando a la oreja, en ese preciso lugar donde te genera ese escalofrío tan evidente.
Vas a mirarme, meter tu mano en el bolsillo derecho del saco y a sacar un aro, el que creía perdido, vas a tomar mi cara suavemente, girar el cuello y ponerlo en mi oreja. Voy a sonreír cuando vuelva a mirarte.
Voy a entrar al bar y a sentarme en el mismo lugar de siempre, junto a la ventana donde está la lámpara azul. Voy a cruzar mis piernas y a apoyar mi codo en la mesa y sostener mi cabeza de costado, y voy a poner mi dedo meñique entre mis labios y a mirarte.
No voy a hablarte, solo a mirarte y sonreírte, se lo incómodo que te pone eso.
Cuando venga el mesero voy a pedirle un Martini, y vos vas a agregar con cuatro aceitunas. Y nos vamos a reír.
Voy a poner mi mano en la mesa, esa en donde está el anillo con la piedra dorada que me regalaste. Voy a escucharte y a reírme sin parar. Voy a hablarte de cosas sin sentido, y me voy a olvidar del tiempo. Voy a prender un cigarrillo tras otro hasta que me digas de irnos. No me voy a sorprender. Me voy a ir con vos.
Voy a subirme a tu auto, y vamos a recorrer el largo trayecto hasta tu casa. Voy a poner el disco que tanto nos gustaba y voy a cantar, y vos también.
Cuando lleguemos voy a subir a tu departamento y voy a sacarme los zapatos y a acostarme sobre el sofá que está justo debajo del ventanal en el que siempre se ve la luna en su total recorrido. Vos vas a venir con dos copas y una botella del vino tinto que siempre me gustó. Vas a poner música, sin preguntarme, sabes cuanto me gustan las sorpresas. Y vas a sentarte al lado mío. Vamos a brindar por primera vez por el tiempo que pasó, y por todo lo que nos pasó. Vamos a brindar por la noche en que nos conocimos. Y vamos a brindar por la noche en que nos separamos. Va a venir tu gato, el que compramos juntos. Y lo voy a poner sobre mí. Me voy a acostar lentamente sobre tus piernas y a mirarte a los ojos. Vas a tocarme el pelo. Me vas a mirar fijo, y me vas a besar.
Voy a despertar a la mañana, cuando el sol entra por la ventana del cuarto. Vos vas a estar dormido, te gusta dormir hasta tarde cuando tomás de más. Me voy a vestir cuidadosamente. Voy a ponerme el vestido cuidando de no hacer ruido. Voy a ir hasta la puerta a buscar los zapatos. Cuando esté ahí, voy a ver sobre la mesa una libreta y una pluma. Voy a escribir una pequeña nota, con letra prolija y cuidada. Voy a agarrar mis cosas y a abrir la puerta, pero antes de cerrarla voy a sacarme el aro que me devolviste, con mucho cuidado de que no se caiga y voy a ponerlo junto a la nota. Voy a cerrar la puerta y a bajar las escaleras. Va a estar el guardia en la puerta, me va a abrir y voy a salir a la calle. Voy a caminar unos metros y a tomar un taxi.


Vas a despertarte, y vas a buscarme junto a vos en la cama con la mano. No voy a estar. Vas a abrir los ojos y vas a sonreírte. Vas a ir hasta la sala de estar. No vas a ver mis cosas. Sobre una mesa vas a ver un papel arrancado de tu libreta. Junto a el va a estar mi arete. Vas a tomar la nota y la vas a abrir. La vas a leer y te vas a sonreír. Vas a tomar el aro, y te vas a ir hacia un aparador, donde hay una cajita de madera roja, que por dentro es de terciopelo. No va a haber nada dentro. Ahí vas a poner con mucho cuidado el arete. Vas a volver a leer el papel. "Hasta el próximo año". Vas a abrir un cajón y a sacar un sobre, donde vas a meter el papel. Vas a cerrarlo con mucha prolijidad. Vas a tomar la lapicera y en su cara vas a escribir una fecha "15 de agosto de 2008". Vas a volver al aparador. Vas a abrir una caja más grande. Cuando la abras va a haber 3 sobres iguales, con la misma fecha, desde hace tres años. Lo vas a guardar, y a cerrar la caja. Vas a cerrar el aparador. Y vas a volverte hacia un almanaque. Vas a mirar la fecha y a tacharla.
Empezar la cuenta regresiva.

fue: 1 sep 2008

viernes, 16 de octubre de 2009

22.30hs. Buenos Aires - Londres

10.30

Timbre,
La valija en la sala,

pasaporte y un pasaje de ida sobre la mesa ratona.

Que efímeras las cosas que pasan!


En algún punto me cuesta creer que haya sido todo de esa manera, haciendo memoria creo que me falta alguna secuencia, algún cuadro, algo que me haga entender porque se subió a ese avión.


El departamento lleno de cosas ya sin sentido,

el té esperando en la cocina

Y su cara inexpresiva

Y mi cara detrás de un par de lentes negros.


Y juro que quería no llorar, no podía darme el lujo de llorar! No tenía que ver conmigo, no tenia que ver con nada de nada, pero aun así todo se relacionaba con todo, y el tiempo se me escapaba, y no teníamos más que eso y lo mas triste es que ambos lo sabíamos, pero no hacíamos nada, veíamos como se nos iba pasando el poco rato que quedaba de todo eso, de toda esa gran mentira que se había vuelto tan real.


12

Tomamos té en el balcón.

Hablamos.

Habló.

Ni siquiera lo escuché.


No había manera de que pudiera razonar lo que estaba pasando, no quería hacerlo, por que no podía tampoco hacer de cuenta que era una mañana más, la última mañana más que nunca me hice a la idea que iba a llegar, y se que el tampoco lo hacia.


13.30

El té frío en la mesa del balcón.

La sala con la valija y el pasaje,

El departamento vacío.


Estoy segura que no queríamos hacernos a la idea de que iba a terminar, ninguno de los dos, sino no hubiéramos hecho nada, no hubiese ido a su casa a las 10 de la mañana, no hubiese tomado té, no hubiese llorado, no nos hubiésemos vuelto a besar, no hubiéramos dejado todo por estar juntos. En algún punto no tenía retorno, en todo punto iba a un lugar con un final claro y trágico, casi melodramático.


18

La ducha sonando,

El silencio,

La cama vacía,

Llorar.

Y ahí me di cuenta, el sol estaba desapareciendo, la luz dorada entraba el iluminaba todo, qué hacía ahi? por qué me despedí de él? No tenía sentido nada, fueron meses sin sentido, tanto como esa despedida, como esa tarde, como todo lo que venía detrás, como esas cosas que uno solo piensa que le pasan a uno, y en todo sentido es así!! Todas las cosas le pasan a uno mismo, a mi misma, y a él también le pasaron. Fue una despedida, como hacer para irme y verlo y no sentir ganas de llorar como idiota y pedirle que no se olvide, y decirle que es lo mejor, que está bien, que iba a pasar.  Despedirme con un beso y los lentes de sol en plena noche, no podía, no podía siquiera imaginármelo.


18.30

Calle

Taxi

Lentes de Sol

Lágrimas

El teléfono sonando


Por qué lo atendí? Se porque lo atendí, pero aun así no podía escaparme de nada, y lo atendí, y me habló y me pidió que volviera que no podía irse así, me dijo que volviera y no volví, y no lloré, le dije todo y no llore, ni una vez llore. Y cuando nos despedimos por ese aparato asqueroso, no pude llorar tampoco, y quería morirme ahogada en mi propia estupidez y no pude, ni una lagrima más.


22.30

Buenos Aires - Londres

Yo en mi casa

El en un avión


Y tampoco lloré con los mensajes ni al cortar el teléfono para no atenderlo más, no volví a llorar por él o por mi o por todo. Hasta hoy...

No, no estaba enamorada, estaba encantada, seguramente era una especie amor lo que sentía, los dos algo sentíamos, algo que con poco tiempo se hace todos mas fuerte, en algún momento las cosas te dejan alguna marca.

Es increíble como dos palabras simples en una pantalla pueden hacer que te acuerdes con todo detalle lo que se extraña y aun así no quieras saber más.


él:
-Gracias por todo little bunny! I miss you...