martes, 13 de octubre de 2015

Constancia estructural

Me cuesta ser constante,
Me cuesta darme cuenta que la inconstancia es algo más que el solo hecho de no repetir un hábito,
Me cuesta entender que repito hábitos que no necesariamente son constantes,
Me cuestan las constantes universales,
Me cuesta todo lo que sea constante,
Su carácter de inmodificable,
Modificaciones que no se modifican, también me cuestan,
Me cuesta aceptar que los planetas no se alinean porque yo lo quiero,
Ni se modifica su lugar solo porque es una constante.
Me cuestan las estructuras cerradas,
(y también, las abiertas)
Los laberintos que no se pierden,
la gente que no se encuentra.
Los encuentros,
y reencuentros.
Y los olvidos, esos me cuestan más.
La inconstancia que me caracteriza es bastante constante.
Y eso si que es raro,
o tal vez no tanto.

viernes, 13 de marzo de 2015

Como el Ave Fenix

Haber abandonado el hábito de escribir no es lo que más me puede llegar a preocupar, sino el hecho de haber ignorado una necesidad que es tan básica como el amar (que no es lo mismo que sentirse enamorado). Yo amo todos los días, cuando me levanto, cuando me ducho, cuando me miro al espejo, cuando salgo en medio del calor de una Buenos Aires que cada verano me recuerda que el verano anterior prometí pasar el próximo verano "en invierno". Amo cuando me enojo, cuando me calmo, amo cuando lloro, cuando me rio (con una risa que hoy me di cuenta que suena muy graciosa y rara, pero también amo mi risa). Amo cuando me voy a dormir, y amo cuando me pongo a escribir.
Entonces es momento de amar, y de escribir, y de volver a sentirme libre de que no me importe, de amar leerme, de amarme, y de renacer... como el ave fenix (con todo y hasta el rojo)