jueves, 26 de febrero de 2009

preguntas bajo efecto...

ph: CamilaSegovia

























* tiempo al tiempo?

* es lo mismo?

* a priori o a posteriori todo termina siendo no aceptado por quienes lo proporcionan?

* donde?

* vos decias que yo decia que todos sabiamos lo que estaba pasando... quien decia que vos decias?

* es un pensamiento o es una manera de ver la vida?

* este paradigma es lo nuevo?

* donde quedo eso que decias mientras mentias juando a decir la verdad en la cara de los pendejos de la vereda de la casa color rosa?

* existe algo color de rosa?

purpurina era la de antes

la de ahora no se pega
la de ahora da alergia
la de ahora no tiene brillo

- quiero ser un diamante loco, quiero brillar

-los diamantes brillan en el cielo...

- lucía lo sabía, yo también...

me ponia purpurina y por toda la casa todo brillaba si yo pasaba...
ya no me pongo más, me hace mal...

- ahora soy un hombre de bien

le decía a los amigos mientras fantaseaba con tocarle el culo al hijo de la vecina...
10 pensamientos frente al espejo en una mañana no tan mañana

· al final sucedió el milagro
· tengo la sensación de que fue un sueño extraño... no se, no me acuerdo
· el color rubi no se va tan facil
· que estoy haciendo?
· asquea el solo hecho de pensar así
· veré a dioniso alguna vez?
· tiene sentido?
· la pasta de dientes tiene el mismo gusto que cuando tenia 8 años
· 8 es un numero redondo como el infinito
· no puede ser que ya sea miercoles

miércoles, 25 de febrero de 2009

HOY

no me aburre hablar con vos
a esta hora no me aburre nada hablar con vos
me aburre que no seas de verdad...

sábado, 14 de febrero de 2009

Soliloquio

blah blah blah blah, me quema la oreja. No tiene la menor idea de como retumba sus voz por el auricular del teléfono celular, y como se deforma... es terrorífica. Y yo hago como que la escucho...
-si si, es terrible... claro... lógico... pero, por qué?-
- Blah blah blah...-
Vomita palabras una atrás de la otra sin sentido, o si lo tienen nunca se lo voy a encontrar. Yo mientras tanto camino, abro la puerta. Está el mar adelante, un azul casi verde, un poco más abajo el cielo, o eso es lo que parece. En el medio del salón hay una puerta roja y una especie de conejo gigante con ojos azules que me mira fijo
- La selva está para allá -
- No hablés así -
Se ríe a carcajadas pero no suenan, sale una música de flautas y violines, si, violines de la boca del conejo mientras salta más allá del mar.

-Me escuchás bien?-
Otra vez ese sonido entrecortado horrible. Pero por qué grita tanto? Qué le pasa? no se escucha a si misma, la gente la mira por la calle con esos ojos inyectados en sangre, con furia y asco. La escuchan y la miran de arriba a abajo, le hacen una radiografía, comentan sobre su tono penetrante, y la gente me mira y se compadece, se les cae una lagrima de sus ojos fríos por mi, por mis oídos, por mi pobre cerebro que ya está a punto de colapsar. Qué deje de hablar, que deje de contarme sobre su perro y sobre su mano. La imagino, lo entiendo pobre animal, esa voz todo el día y toda la noche, y sus abrazos y besos, con esos labios peludos, no aguanto más. Seguro su mano sangraba tanto, tenia la casa teñida en rojo vivo, y el perro corría contento, satisfecho porque si no podía hacerla callar al menos alguien lo iba a callar a él...
Crisis, caos, el conejo se ríe pero salen tambores, frenéticos tambores de su boca, cada vez más y más fuerte y gritos, perros ladran a mi alrededor, y los bebes lloran en todas las cunas del mundo, me tomo mis orejas, no quiero escuchar no quiero ver...

y la calma...
no escucho más su voz, la lluvia de la conversación y ninguna voz de fondo, ya no está se fue ella y su perro, y sus gritos y su bebé.

-quién era?-

pienso un minuto, miro al conejo.

-Numero equivocado-

Había una época en la que me importaba tanto...

ya no...
no así...
pero trae recuerdos....



S.O.S. Cultura

Gracias al desarrollo de las comunicaciones y a la globalización, que día a día achican el mundo e integran nuevas regiones para nutrirlas de sus productos y saquearlas de recursos, se ha producido un fenómeno poco perceptible a simple vista pero sumamente importante: la reducción de la cultura a un producto más de la mundialización.
Tras este fenómeno han aparecido posturas variadas y opuestas, que van desde quienes se encuentran a favor de la producción cultural, y la toman como el Mesías, enviado con el fin de salvar las distancias entre las diferentes razas; y quienes prefieren que la cultura no sea tomada como un simple producto, sino como una representación que permita el crecimiento y la nutrición de la sociedad, no ofreciéndole simplemente lo que ella quiere, sino lo que necesita, en el momento apropiado y con las características justas.
Así se abre el debate entre los “dueños del mundo” y los “eruditos”, ambos con posturas radicalmente opuestas, con fundamentos (algunas veces ilógicos) con una idea diferente de qué es y cómo hacer cultura. Para poder responder estas cuestiones se tomará en cuenta la postura de los autores Pierre Bourdieu, Vincent Tournier y Mario Vargas Llosa, en primera medida.

¿Hacia dónde vamos?

En el mundo de hoy, donde la comida rápida y la comunicación masiva reducen el tiempo y acortan distancias, y la producción en serie provee a todo ser humano de lo que necesita (y de lo que no) en el tiempo en que lo quiere, la cultura ha sufrido una indudable revalorización, que la ha transformado en un simple producto más.
Esta consecuencia del nacimiento de la llamada “producción cultural” puede simplemente ser un invento de los “eruditos”, para justificar la falta de interés presentada por el común denominador de hombre hacia lo que ellos entienden como cultura.
En realidad es imposible decir que las personas no presentan el menor interés hacia la cultura, desde el momento en que está no tiene gran posibilidad de difusión. ¿Cómo es posible emitir un juicio de tales características cuando los círculos de distribución de la cultura están siendo opacados por los cines “pochocleros” y la pelea cabeza a cabeza por el rating entre el “chimenterio bailable” y la “vida real” de jóvenes (¿comunes?) dentro de una casa pseudo-aislada del universo que la rodea?¿No sucederá entonces que en lugar de ser los “eruditos” quienes buscan “elitizar” la cultura, son los “señores productores”, quienes manejando la globalización a su antojo, buscan influir en los hábitos de consumo y así en las respuestas de cualquier índole de la sociedad mundial?
No sería muy difícil generar espacios para fomentar la cultura o como los llama Pierre Bourdieu , en su artículo Más ganancia, menos cultura , “universos sociales”, sin embargo estos universos (cinematecas que proyecten los clásicos, tertulias filosóficas, exposiciones de arte moderno, etc.) no pueden funcionar por si solos, por el simple hecho de ser impuestos, solo pueden erguirse dentro de un contexto social donde el desarrollo educacional esté en constante crecimiento, buscando así la superación, generación tras generación y no un estancamiento (por no decir involución) del desarrollo mental desde temprana edad.
Los defensores de la producción cultural, es decir quienes están a favor de tratar a la cultura como un producto salido de una simple cadena de producción, privándolo de toda autenticidad y demoliendo todo tipo de mensaje personal implícito, están absolutamente convencidos de que el fomento de la cultura desde los ámbitos gubernamentales no producen más que una simple idea nacionalista radicalizada. Tal como dice Mario Vargas Llosa en su artículo Razones contra la excepción cultural “Si un país quiere conservar su alma, y no convertirse en un zombie, debe preservar sus productos culturales de la aniquiladora globalización […] Estamos afirmando que la cultura y la libertad son incompatibles y que la única manera de garantizar a un país una vida cultural rica, autentica y de la que todos los ciudadanos participen es resucitando el despotismo ilustrado y practicando la más letal de las doctrinas para la libertad de un pueblo: el nacionalismo cultural”.
Llevar al punto del nacionalismo es transportar la idea de la cultura al ámbito de la política, y mejor dicho a un extremo político. Es un poco exagerado hablar de esta manera e incluso irrisorio, ya que en la práctica cotidiana nos damos cuenta de que es una gran mentira lo que Vargas Llosa busca “vender”. Si hablamos de excepción cultural no estamos hablando de preponderar las expresiones culturales nacionales, sino de generar una internacionalización de la cultura (lo que Bourdieu llama Internacional cultural) haciendo que esta sea patrimonio universal, más allá de la nacionalidad de sus autores. Para llevar esto a un caso real podemos citar al Festival Internacional de Cine Independiente que se realiza en Buenos Aire (BAFICI), el cual es organizado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, pero, tal vez para la sorpresa de quienes están en contra de la excepción cultural, que reúne a los mejores directores de cine independiente del mundo, ¡No es algo muy “nacionalista” que digamos! Al igual que el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, y tantos otros.
Por ultimo, y retomando la idea de la globalización como medio para entregar, como en bandeja de plata, a los sujetos todo cuanto deseen, Vincent Tournier , reivindicando esta postura comenta la capacidad que ha logrado desarrollar el cine norteamericano de encontrar y fusionar lo que el público quiere ver y de la manera en que buscan verlo . ¿A eso se lo puede llamar cultura?, ¿El fin de esta expresión cultural es ganar dinero, resignando ciertas temáticas, recurriendo a lo kitch, a lo trillado, a lo banal?, ¿El fin justifica los medios?
Pero más allá de esto, no es posible saber si realmente ese tipo de expresiones representan lo que las personas quieren, ya que al no haber una propuesta diferente al alcance de todos, no hay posibilidad de elección. Descontando por supuesto que por ser los “reyes del mercado” los señores globalizados pueden inferir en las decisiones de las sociedades sin ningún tapujo.

Seguimos en camino

La cultura nos permite ampliarnos, abrirnos a nuevas sensaciones y experiencias, el hecho de que se haya incluido a la cadena de producción no es más que el fiel reflejo de que día a día nos sumergimos más en la desesperación y en la necesidad de aislarnos del entorno en lugar de comprometernos con él.
La cultura nos permite redefinirnos como personas, como seres sociales, y con esto no quiero decir que nos interpretemos como miembros de una nación solamente, sino como miembros de una sociedad mundial, con una identidad cultural universal y a su vez propia. Si dejamos que la industrialización absorba las representaciones culturales más puras, como ser los libros, el cine de autor, la música, entonces estamos dejando que nos absorban a nosotros mismos, a nuestra individualidad pero a su vez a nuestra colectividad, a nosotros como sujetos únicos e irrepetibles, como obras de arte, y como miembros de un mundo, con un imperio interior que abarca mucho más de lo que simplemente la producción cultural nos permite ver.