jueves, 18 de marzo de 2010

Perdido en el mar era tan perfecto de admirarlo

Yo quería tener el tiempo y el valor necesario para entender el mito que daba vueltas a su alrededor y que me involucraba tanto, dejandome tan indefensa a sus posibles cuestionamientos y ataques de toda clase provenientes de quienes comprendían aun menos que nosotros porque amabamos tanto que nos llamaran "la nueva generación perdida"...
No estabamos tan perdidos, nos amabamos, yo lo amaba, usted creo que también sentía algo parecido. Nuestra version incorrectamente aceptable y perfecta del amor era algo que hacia sospechar hasta al ser mas seguro, y hacia dudar del lugar que se ocupaba en este circulo macabro mal llamado nuevo arte.
En cierta medida yo me sentia perdida, pero ante sus ojos todo tenia mayor claridad, tanta que no accedia a dejar de mirarlos.
Usted no renegaba totalmente de mi capacidad para demostrarle sus errores, y no dudaba de su deseo por aprender de mi subjetividad surrealista. No dudabamos que nos necesitabamos, que en algun punto nos dependiamos y nos desprendiamos de ciertas pasiones que por resultarnos tan propias nos causaban una clase de temor que no podíamos mantener y aun así segir amandonos de una forma tan particular y propia.
No nos comprendian, ni nosotros mismos, pero eso no importaba. Usted era una estrella y yo el profundo mar.