viernes, 30 de abril de 2010

Yo te amé en Buenos Aires...

Y aunque me digan mil veces que todo fue un lapso, y que a vos poco te importaba de mi, y que yo me hacia la inocente, siempre voy a saber en el fondo que lo supe. Simple, directo, y explicitamente demoledor. Que para los dos nada tenia sentido estando juntos. Porque poor mas que intentaramos interesarnos en las mentiras del otro, nuestras verdades eran aun mucho más evidentes. Vos veias en mis ojos que nada tenia sentido, y yo veía en los tuyos que todo terminó. Y no es eso lo que duele y lastima, porque siempre lo supimos, tal vez los dos mentimos para evitarnos a nosotros mismo, para creer que algo bueno podía salir de donde no había nada con sentido. No me preocupó demasiado de mi, a vos tampoco, lo cierto es que un día sin mediar palabra te fuiste, y yo no tuve que entender nada, no necesitamos una despedida formal, no habia sentido para ella, una despedida solo cuenta cuando hubo un encuentro, y en este caso no habia encuentro posible, porque yo not e conocia y vos tampoco a mi.
Solo fuimos dos extraños jugando a ser dos personas que una vez en la vida hicieron de cuenta que habian sentido algo por alguien más que por ellos mismo...
Y vos te subiste a ese avion, y yo no hice nada para evitarlo. Si, lloré mares cuando te fuiste, pero tenias que estar ahí, no acá... no tenias que vivir esta mentira, y yo tampoco, pero quien dice que las mentiras tienen patas cortas? y quien nos dice que no podemos amar a una mentira?
No amamos la mentira, amamos el poder jugar a que nada en verdad nos importaba...
De todas maneras, hoy, desde buenos aires, te digo que te extraño, y que una vez te amé, cuando estabas acá, cuando el viejo reloj de la torre y las lluvias de verano no te habian tocado de nuevo, cuando hacias de cuenta que eras una mentira, y yo hacia que te creia...

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