viernes, 16 de octubre de 2009

22.30hs. Buenos Aires - Londres

10.30

Timbre,
La valija en la sala,

pasaporte y un pasaje de ida sobre la mesa ratona.

Que efímeras las cosas que pasan!


En algún punto me cuesta creer que haya sido todo de esa manera, haciendo memoria creo que me falta alguna secuencia, algún cuadro, algo que me haga entender porque se subió a ese avión.


El departamento lleno de cosas ya sin sentido,

el té esperando en la cocina

Y su cara inexpresiva

Y mi cara detrás de un par de lentes negros.


Y juro que quería no llorar, no podía darme el lujo de llorar! No tenía que ver conmigo, no tenia que ver con nada de nada, pero aun así todo se relacionaba con todo, y el tiempo se me escapaba, y no teníamos más que eso y lo mas triste es que ambos lo sabíamos, pero no hacíamos nada, veíamos como se nos iba pasando el poco rato que quedaba de todo eso, de toda esa gran mentira que se había vuelto tan real.


12

Tomamos té en el balcón.

Hablamos.

Habló.

Ni siquiera lo escuché.


No había manera de que pudiera razonar lo que estaba pasando, no quería hacerlo, por que no podía tampoco hacer de cuenta que era una mañana más, la última mañana más que nunca me hice a la idea que iba a llegar, y se que el tampoco lo hacia.


13.30

El té frío en la mesa del balcón.

La sala con la valija y el pasaje,

El departamento vacío.


Estoy segura que no queríamos hacernos a la idea de que iba a terminar, ninguno de los dos, sino no hubiéramos hecho nada, no hubiese ido a su casa a las 10 de la mañana, no hubiese tomado té, no hubiese llorado, no nos hubiésemos vuelto a besar, no hubiéramos dejado todo por estar juntos. En algún punto no tenía retorno, en todo punto iba a un lugar con un final claro y trágico, casi melodramático.


18

La ducha sonando,

El silencio,

La cama vacía,

Llorar.

Y ahí me di cuenta, el sol estaba desapareciendo, la luz dorada entraba el iluminaba todo, qué hacía ahi? por qué me despedí de él? No tenía sentido nada, fueron meses sin sentido, tanto como esa despedida, como esa tarde, como todo lo que venía detrás, como esas cosas que uno solo piensa que le pasan a uno, y en todo sentido es así!! Todas las cosas le pasan a uno mismo, a mi misma, y a él también le pasaron. Fue una despedida, como hacer para irme y verlo y no sentir ganas de llorar como idiota y pedirle que no se olvide, y decirle que es lo mejor, que está bien, que iba a pasar.  Despedirme con un beso y los lentes de sol en plena noche, no podía, no podía siquiera imaginármelo.


18.30

Calle

Taxi

Lentes de Sol

Lágrimas

El teléfono sonando


Por qué lo atendí? Se porque lo atendí, pero aun así no podía escaparme de nada, y lo atendí, y me habló y me pidió que volviera que no podía irse así, me dijo que volviera y no volví, y no lloré, le dije todo y no llore, ni una vez llore. Y cuando nos despedimos por ese aparato asqueroso, no pude llorar tampoco, y quería morirme ahogada en mi propia estupidez y no pude, ni una lagrima más.


22.30

Buenos Aires - Londres

Yo en mi casa

El en un avión


Y tampoco lloré con los mensajes ni al cortar el teléfono para no atenderlo más, no volví a llorar por él o por mi o por todo. Hasta hoy...

No, no estaba enamorada, estaba encantada, seguramente era una especie amor lo que sentía, los dos algo sentíamos, algo que con poco tiempo se hace todos mas fuerte, en algún momento las cosas te dejan alguna marca.

Es increíble como dos palabras simples en una pantalla pueden hacer que te acuerdes con todo detalle lo que se extraña y aun así no quieras saber más.


él:
-Gracias por todo little bunny! I miss you...

1 comentario:

Brenda Greco dijo...

quería morirme ahogada en mi propia estupidez

mal!