domingo, 18 de octubre de 2009

Especie

Fuimos capaces de mucho más que esto.
Fuimos herederos de una eternidad,
una fortuna incalculable.
Fuimos tan perfectamente adecuados a la irrealidad,
No nos era posible vivir en el hastío.
No comprendíamos las formas aparentes de simulación,
los aires de ambigüedad que azotaban nuestros cuerpos,
los sonidos, crudos, entrando por cada poro.
Y la piel, se estremecía a cada instante.
Escapar de nuestra pequeña cárcel de celuloide,
Ver el mundo sin cortes arbitrarios,
Lo bueno y lo malo.
Lo perfecto y lo devastadoramente inacabado,
Cada rincón se nos presentaba con toda su magia y su miseria
Y los ojos brillaban.
Y los sentidos estaban alterándose.
La magnificencia de las luces que viajaban entre corrientes de aromas nuevos, y sonidos que disparaban mil y un sentidos jamás imaginados.
Sentir con la punta de los dedos la arena.
La luna y las estrellas,
la inmensidad a cambio de una eternidad,
¿Qué importaba perderlo todo?
Un instante valía más que mil años dentro de una capsula de cristal
Y ahí, sentir por primera vez lo que es rozar con los labios una mejilla
Estremecerse de pies a cabeza,
El escalofrío,
El primero de muchos…
Sentir todo lo que nunca sentiste
Vivir para siempre la extinción de la especie.


30 jul 2008.

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